La Catedral, el casco antiguo, la Plaza Mayor, el Palacio de la Almudaina y el barrio judío son algunos de los enclaves imprescindibles para conocer en la capital mallorquina en cualquier época del año donde se disfruta de un clima ideal
Palma de Mallorca engloba todos los elementos que un visitante quiere encontrar en un destino. Su climatología mediterránea juega a la perfección con unos atardeceres de ensueño. Su amplia gastronomía local conquista los paladares más exquisitos. Sus playas son un inmenso remanso de paz. Su larga historia y su rica cultura son estandartes de cientos de años. Y su gente, su ambiente, hacen que cualquier persona quiera volver una y otra vez a la capital de la Isla.
Hay dos formas de llegar a Palma de Mallorca: por mar y por aire. El mayor número de visitantes y la opción más elegida es a través de un avión. El aeropuerto acoge la llegada de miles de vuelos durante el año y gracias a su amplitud la comodidad para los visitantes es óptima. De esta forma llegan vuelos de todas partes del mundo durante todo el año. Aun así, el barco también es otra opción para llegar hasta Palma de Mallorca. Hay numerosas líneas marítimas que conectan la capital con otros puntos.
Los planes nunca se acaban en Palma de Mallorca. Se pueden hacer infinidad de cosas en la ciudad. Desde disfrutar de sus playas; o dar un paseo entre sus monumentos para descubrir su historia; o comer en algunos de sus bares y restaurantes. En el ámbito gastronómico, una parada obligatoria es degustar la exquisita ensaimada. Para acompañarla se puede hacer de muchas maneras, pero es recomendable con un chocolate caliente – en los meses más fríos- o con un helado, cuando hace buen tiempo.
Palma de Mallorca cuenta con innumerables sitios para visitar. Una opción para disfrutar de la ciudad en todo su esplendor es hacer un free tour, una forma de conocer lugares que se ha convertido en una referencia en todo el mundo. Nuestra recomendación como buen ejemplo de calidad, experiencia y conocimiento por parte del guía es MallorcaFreeTour. Una experiencia inolvidable y económica, mediante el conocido sistema de free tour, para conocer algunos de los puntos de interés de la capital mallorquina de manos de profesionales cualificados y expertos en la historia de la ciu.
Catedral
La Catedral de Palma de Mallorca es uno de los puntos de interés más visitados de toda la capital de las Islas Baleares. Su historia se remonta a cerca de 800 años. Aunque pertenece al legado gótico mediterráneo, el paso de las diferentes culturas en épocas posteriores ha servido para enriquecer la Catedral hasta como la conocemos hoy. Sus fantásticas vidrieras son un reclamo turístico gracias al juego de luces que se genera en el interior.
Casco antiguo
El centro histórico de Palma de Mallorca es el lugar ideal para perderse. Cada rincón es una joya escondida para el deleite de todos. Las casa señoriales; las galerías de arte; sus bellos edificios; sus plazas; y sus atractivos comercios, dibujan un casco antiguo que deslumbra a propios y extraños. Es un paseo en el que hay que conocer la Plaza Mayor; el Casal Balaguer; o Can Savellà.
Plaza Mayor
En el centro de la ciudad se encuentra la Plaza Mayor, justo en el mismo espacio donde la Inquisición española tuvo su antigua sede. Actualmente, es la plaza más grande de la capital mallorquina, y cuenta siempre con un fantástico ambiente para pasear y fotografiarse.
Palacio de la Almudaina
El Palacio Real de la Almudaina es la residencia de los Reyes de España cuando acuden a Palma de Mallorca. El Palacio, que se trata de una belleza artística del siglo XIV se encuentra justo al lado de la Catedral y se puede visitar, e incluso hay días en los que su acceso es totalmente gratuito.
Barrio judío
Palma de Mallorca cuenta con un barrio judío, herencia de su época medieval. A través de un paseo por sus calles se pueden descubrir algunos de los elementos que remontan siglos atrás.
En definitiva, Palma de Mallorca es una joya para visitar una y mil veces porque siempre se descubre un universo nuevo dentro de este paraíso mediterráneo.
