Cualquier persona en algún momento de su vida es posible que necesite visitar al psicólogo. El acompañamiento psicológico, en cualquiera de sus enfoques terapéuticos, ayuda a que el paciente se sienta más resiliente y capaz de resolver y superar sus problemas personales, logrando estabilidad en su vida.
La salud mental es muy frágil, por lo que hay que cuidarla constantemente para que no se vea afectada por los obstáculos de la vida. Situaciones como los duelos, las rupturas amorosas, los traumas o la simple monotonía del día a día puede llevar a una persona a caer en problemas de ansiedad o depresión. Además, existe el riesgo de desarrollar trastornos psicológicos más graves.
Sentirse triste, ansioso, angustiado o estresado no es algo anormal en las personas en algunos momentos, sin embargo, hay que prestar atención cuando estas sensaciones o estados emocionales se dan con frecuencia o son sentimientos muy recurrentes. Una revisión por parte de un psicólogo permite determinar la causa que está generando estos estados de ánimo. El paciente recibirá las herramientas necesarias para que pueda modificar sus pensamientos y actitudes, logrando mejorar su calidad de vida.
La terapia psicológica se puede aplicar desde diferentes enfoques, uno de los más efectivos son la psicología Gestalt o la psicología humanista. Sin embargo, la calidad del servicio depende principalmente de la formación que tuvo el psicólogo, de la sincronía que exista entre el experto y el consultante, y el esfuerzo que ponga el mismo paciente para encontrar su paz interior.
¿Qué rol cumple un psicólogo?
La atención psicológica es uno de los servicios más solicitados hoy en día, todo debido a la creciente tendencia de la depresión y la ansiedad en la población. Las dificultades económicas y sociales han mermado en la psique de las personas, quienes ahora más que nunca necesitan apoyo de un experto certificado en salud mental.
Quienes buscan un psicólogo barrio Salamanca cuentan con varias opciones disponibles. Existe una diversidad de centros especializados que proporcionan espacios seguros para los pacientes, quienes podrán hablar sobre sus problemas sabiendo que serán escuchados. Los ambientes suelen ser agradables y acogedores, lo cual logra desarrollar esa intimidad necesaria para una correcta intervención psicológica.
El acompañamiento psicológico resulta esencial para poder enfrentar los retos actuales de la vida. La tarea del psicólogo no es aconsejar ni solventar mágicamente los problemas, sino orientar el proceso de crecimiento y autodesarrollo de su paciente, otorgándole herramientas y recursos para que pueda alcanzar su máximo potencial. Aunque el psicólogo funciona como guía, la fuerza interior del paciente es lo que genera el verdadero cambio.
Asimismo, el psicólogo es agente de contención durante crisis nerviosas. En casos de episodios ansiosos o depresivos, el psicólogo se encarga de llevar al paciente a la calma, enseñándole a controlar su dolor y convertirlo en fuerza para continuar adelante. Su abordaje en este sentido es indispensable para encontrar la calma luego de la tormenta.
Los tratamientos psicológicos más efectivos
Existen diferentes tipos de tratamientos psicológicos, y todos tienen un grado de eficacia distinta dependiendo de la situación del paciente, o de su forma de ser. Es tarea del terapeuta analizar cada caso, entender sus particularidades y elegir la terapia adecuada en base a las conclusiones realizadas. Además, es importante saber que cada psicólogo se especializa en un diferente tipo de terapia.
Un psicólogo humanista, por ejemplo, basa sus estudios en la filosofía del psicólogo Abraham Maslow. La terapia ofrecida por este tipo de psicólogos se destaca por su enfoque en el potencial de cada paciente, observándolo como un humano capaz de crecer y alcanzar la autorrealización. En otras palabras, se ve al paciente como un ser capaz de lograr la satisfacción plena con su vida.
En la terapia humanista se busca desarrollar herramientas como la empatía, la aceptación incondicional, la responsabilidad y la autenticidad. La intervención suele estar centrada en el cliente, explorando sus propios sentimientos y pensamientos. Asimismo, se intenta que el paciente encuentre el sentido a su vida.
Un psicologo Gestalt Madrid por su parte, lleva a cabo una terapia más enfocada en la percepción y en el presente. La principal misión de este experto es que la persona logre integrar las partes fragmentadas o contradictorias de su personalidad, logrando vivir una vida más auténtica y sin conflictos internos. Algunas de las técnicas que se utilizan son el diálogo socrático, la silla vacía, el darse cuenta, entre otros.
La terapia Gestalt está muy relacionada a la psicología humanista, y hay enfoques en los que se aplican técnicas basadas en ambas corrientes psicológicas. Claro está, la decisión final es del psicólogo: será él quien determinará si se aplicará una terapia humanista, una Gestalt o una mezcla de ambas, o más bien alguna de las más tradicionales como la cognitivo conductual o la psicoanalítica.
El EMDR: una terapia innovadora e interesante
Un tratamiento psicológico un poco más moderno, pero que ha demostrado ser igual de efectivo que los ya mencionados, es la terapia EMDR. Es una herramienta que principalmente fue creada para tratar el estrés postraumático, pero que ha demostrado gran eficacia en otras áreas como los traumas por abuso sexual, la ansiedad, las fobias, entre otras.
Los psicólogos EMDR Madrid siguen un modelo de tratamiento que busca estimular bilateralmente al cerebro, con el propósito de procesar los recuerdos traumáticos y disminuir su impacto emocional. Es una terapia de “desensibilización y reprocesamiento”, como su nombre original lo indica, y se utilizan movimientos oculares para conseguir este propósito.
La idea es realizar movimientos específicos con los ojos mientras se enfocan los recuerdos en el trauma en cuestión. Al realizar ambas acciones al mismo tiempo el cerebro se estimula bilateralmente, y es allí donde el psicólogo dicta las indicaciones específicas para reducir el malestar emocional e instaurar creencias más positivas en la mente.
El objetivo final es producir una integración más adaptativa y saludable de los recuerdos traumáticos, de modo que no produzcan perturbación al pensar en ellos.
El manejo de las emociones y las creencias es indispensable para que la terapia tenga efecto, además de la contención de las conductas disfuncionales relacionadas al trauma específico a tratar.
