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Visita a la Casa Batlló de Gaudí

Si visitas la ciudad de Barcelona, uno de los lugares que no puedes dejar de visitar es la Casa Batlló, de Antoni Gaudí. Esta belleza arquitectónica es una auténtica obra de arte la encuentras en el paseo la Gràcia, cerca de la Plaza Cataluña y de La Pedrera, otra de las hermosas obras del artista. 

Este edificio está declarado Patrimonio de la Humanidad, y es un regalo a la vista, que parece escapado de un sueño, lleno de color, fantasía y armonía. Un verdadero deleite, desde su fachada hasta su interior, que revela la maravillosa imaginación de su creador. 

La Casa Battló es un despliegue de creatividad y belleza, que representa el concepto más puro de la concepción del arte de Gaudí. Allí, las formas curvas y las naturales crean un efecto maravilloso de irrealidad que te mantiene absorto, incapaz de volver la mirada. 

Su historia

Hubo una vez un edificio, construido en el año 1875 por el arquitecto Emiliano Sala Cortés. Más tarde, en el año 1903, Josep Battló compró esta construcción y la puso en manos de Antoni Gaudí, a quien admiraba profundamente por su trabajo artístico. 

Durante los siguientes dos años, Gaudí se dedicó a reformar el edificio, convirtiéndolo en una de sus obras de arte arquitectónico más reconocidas y admiradas. En 1906, culmina esta maravilla que hoy podemos disfrutar cuando visitamos la hermosa ciudad de Barcelona

El cuadrado de oro o la manzana de la discordia

En el mismo Paseo de Gràcia se ubican 3 casas majestuosas, obras de los más grandes arquitectos modernistas de España. Eclipsando a las demás construcciones, que aunque también son hermosas, no se comparan con la maravilla de estas tres fachadas que decoran una de las más importantes calles de Barcelona. 

Una, la Casa Amatller de Josep Puig i Cadafalch, la segunda, la Casa Lleó i Morera de Lluís Domènech i Montaner, y la tercera, la Casa Batlló de Antoni Gaudí. ¿Podrías elegir a la más bonita de todas? Mejor no intentarlo, ya que nos podría pasar como la leyenda de la Manzana de la Discordia. Cuando Paris elige a Afrodita por encima de las diosas Atenea y Hera, dándole la manzana que Eris, la deidad de la discordia le había entregado para galardonar a la más hermosa. 

Mejor llamar a esta calle el Cuadrado de Oro del Paseo de Gràcia, ya que las mentes de estos increíbles artistas nos regalaron con estas maravillas para nuestro deleite. 

La Casa Batlló y su inigualable fachada

Nuestra primera impresión comienza con 32 metros de alto y 14,5 metros de ancho de los más delicados detalles, en los que resalta el amor del artista por sus creaciones. Cada onda, cada color, cada alusión a la naturaleza presentes en las formas que construyen esta primera cara, nos dejan fascinados por horas. Las ventanas de la Casa Batlló son un encanto que vale la pena grabar en la memoria. 

Algunos interpretan esta fachada como el mar y su grandeza, otros como la guerra de San Jorge contra el mítico dragón. Lo cierto es que Gaudí lograba despertar la imaginación de su público, por lo que rara vez dio significado a sus obras, invitando a cada quien a identificarse con el mensaje que su corazón y su mente pudieran interpretar. 

Un vistazo dentro de la Casa Batlló

El diseño del interior de la Casa Batlló se presenta adelantado a su época, tal como la mente del artista. En sus ocho plantas, podemos apreciar como la presencia de la luz natural es tan importante como la comodidad y la ventilación. Conservando este diseño que evoca la naturaleza y despierta la imaginación. 

Cada detalle en su interior está cuidadosamente elaborado, sin permitir que nada rompa la armonía. Desde las barandillas y las puertas, hasta los picaportes y las tonalidades de azul que van degradándose conforme cambiamos de nivel. 

Una vez dentro podemos ver los espacios de la casa. La planta destinada a la familia Batlló, el sótano, las cocheras, el almacén, las plantas para alquiler, que cuentan con viviendas independientes, un desván y la azotea. Con ayuda de un video que se nos proporciona durante la visita, podemos apreciar los muebles originales, y con esto la imagen termina por completarse. 

El patio en sí es una obra de arte, así como el comedor familiar, que se asemeja a la Alhambra de Granada, pero desde la visión única de Gaudí. 

La azotea y las chimeneas

En el desván encontraremos una espectacular escalera de caracol, que nos llevará hasta la azotea. Un espacio que ofrece una vista única de la ciudad de Barcelona. Aunque lo que realmente acaparará toda tu atención son las magníficas chimeneas de la Casa Batlló. 

Estamos hablando de 27 chimeneas, cubiertas de cerámica y vidrio, creando coloridos mosaicos en combinaciones hermosas. Gaudí daba a las azoteas un toque de personalidad y originalidad, en el cual ponía especial cariño, pues consideraba que eran el equivalente de los sombreros para las personas. 

Ahora que conoces algo más sobre esta belleza de la arquitectura modernista, no olvides agendarla, junto con las otras obras de Gaudí, para cuando visites Barcelona. 

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